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Pedales de distorsión

La distorsión es uno de los elementos más importantes de nuestro sonido si nos queremos dedicar a hacer rock o metal. No vale de nada tener un buen instrumento si luego no podemos conseguir una distorsión potente, o no potente pero que encaje con lo que queramos hacer y con nuestros gustos. Sin duda la calidad del instrumento influirá enormemente en la capacidad que tengamos para sacar el sonido deseado, porque de un instrumento malo nunca saldrá un buen sonido, eso es importante tenerlo claro.

Visto esto, hay que saber de dónde podemos sacar esta distorsión. Existen dos fuentes desde donde podemos distorsionar nuestro sonido, cada una con sus ventajas y sus inconvenientes:

  • La primera es la de comprar un pedal de distorsión o un pedal multiefectos que venga con la posibilidad de distorsionar. Lo bueno de estos pedales es que podemos tocar con el amplificador que sea, que mientras llevemos nuestro pedal podremos sacar nuestro sonido en cualquier momento y cualquier lugar. Además, estos pedales ya vienen con muchos parámetros que se pueden ajustar para satisfacer nuestros gustos. Para distorsión de guitarras puedo recomendar los pedales Metalcore y Metalzone de Boss y para bajo recomiendo el pedal de EBS (de EBS recomiendo no solo la distorsión sino casi todos sus pedales).
  • La otra opción es la de sacar la distorsión directamente desde el amplificador. Lo bueno de esto es que no hay que estar cargando con pedales para arriba y para abajo. Pero sobre todo, la ventaja de sacar la distorsión por el amplificador es que, a mi modo de ver, el sonido es mucho más natural, además de que no se ha creado aún ningun pedal que distorsione igual que un buen amplificador a válvulas. Si no quereis gastaros mucho dinero recomiendo los Spider IV de Line 6, unos amplificadores de una magnífica calidad (que vienen con una distorsión demoledora) y a buen precio.
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Cuerpos Flying V

Las guitarras “Flying V”, o llamadas simplemente guitarras en V o de flecha, son una de las opciones más socorridas por aquellos que buscan un instrumento con un look verdaderamente agresivo y distintivo. Este tipo de cuerpos se empezaron a fabricar en 1958 por la marca Gibson, que seguía en su búsqueda de elementos que pudieran diferenciarla de su principal competidora: Fender. En este contexto, como ya comentamos, surgieron las primeras explorer, las thunderbird y también las Flying V, que tampoco tuvieron un éxito inicial ya que la gente estaba demasiado acostumbrada a los modelos de guitarra tradicionales y no estaban buscando esa agresividad.

Sin embargo, a partir de los años 60 y con el auge de algunos guitarristas muy especiales como Jimi Hendrix que querían diferenciarse de todo lo anterior, así como la expansión de la música rock, glam-rock y posteriormente heavy metal, estos instrumentos volvieron a ser demandados y Gibson volvió a fabricarlos, aunque no exactamente como al principio. Hicieron el cuerpo algo más pequeño, se empezó a usar la caoba (como en la mayoría de instrumentos Gibson) en vez de la Korina con la que se fabricaban en un principio, y se le añadieron algunos retoques estéticos y funcionales como la adición de una barra de vibrato.

A partir de este modelo han surgido muchos otros cuerpos en forma de V. Entre ellos cabe destacar el modelo Randy Rhoads de Jackson, o las guitarras en V de Dean. Ambas son 2 de los mejores instrumentos que puedan existir para hacer metal, no sólo por su look, sino por que son instrumentos pensados específicamente para este tipo de música. También existen bajos con cuerpos en V como el “Razorback V Bass” de Dean.

Gibson Flying V Signature de Zakk Wylde

Creo que una de las peores experiencias que pueden existir es la de comprar un instrumento con toda la ilusión del mundo, ver que por fin hemos encontrado lo que estabamos buscando y que algún día lo queramos llevar a algún lado, pase cualquier cosa y nos encontremos con que nuestro instrumento se ha roto. Personalmente he tenido la suerte de que no me haya pasado nunca pero conozco gente a la que sí y no es nada bonito.

En la mayoría de los casos, sino en todos, este tipo de incidentes pueden evitarse mediante el use de bolsas o estuches de protección que salvaguarden nuestro instrumento. Además, si siempre guardamos nuestros instrumentos en una de estas bolsas o estuches, también estaremos protegiendolos de dañinos rayos del sol o humedades, que pueden afectar severamente al rendimiento del bajo o la guitarra.

En este tipo de bolsas se cumple una máxima: cuanto más cara, más protege. Se puede elegir una bolsa o un estuche y cada uno tiene sus pros y sus contras. Hay bolsas que es mejor ni siquiera usar que son las que no tienen acolchado interior y es simplemente un lugar para llevar el instrumento. Evitar estas bolsas si es posible. Existen otro tipo de bolsas semi-duras que además tienen un acolchado interior y ofrecen buena protección, además de ser prácticas de mover. El siguiente paso, y el que más protege, son los estuches duros, dentro de los cuales hay algunos con mayor o menor acolchado. Aunque sean más aparatososo que las bolsas semi-duras, recomiendo encarecidamente guardar siempre todos nuestros instrumentos en estuches duros para evitarnos cualquier percance.

En la página de Warwick, en la sección de Rockbag o Rockcase, podréis encontrar muchos modelos que se ajusten al presupuesto y que dan buenos resultados. Por supuesto, lo mejor será siempre hacer un estuche duro a medida del instrumento pero esto sale demasiado caro y con un estuche estandar se consigue también una protección óptima.

Pese a que su nombre auténtico es Limba, la mayoría de los músicos llaman a esta madera Korina. Es una madera nativa de la parte tropical oeste de África Su color es bastante distintivo ya que tiene un tono verde pero ligeramente amarilleado. Esta madera da la impresión de tener bastante años pese a que la pieza sea nueva. Su sonido y textura, así como el peso, es bastante similar a la de la caoba, aunque un poquito más brillante. Es una madera bastante exótica y no es excesivamente típica, lo que no significa que esté en peligro de extinción, ni mucho menos. Además, se suele usar sólo para mástiles, no para cuerpos ni diapasones lo que ha hecho que no haya sido una madera muy extendida en el mercado. Sin embargo, las guitarras Flying V y Explorer de Gibson hechas en el año 1957 estaban hechas con este material, y se han convertido en algunos de los instrumentos más buscados.

El purpleheart es una madera inconfundible. Su color morado es realmente impactante y cada vez tiene más adeptos entre la gente que busca algun elemento distintivo para sus instrumentos. Es una madera bastante dura y densa. Sus características sonoras son bastante similares a las de la bubinga, con unos buenos y definidos graves y un sustain bastante considerable. Ultimamente se está usando para darle un toque de color y profundidad en el sonido a los mástiles, entre los que no es raro encontrarse algunos hechos de otra madera y con dos piezas de purpleheart. Esta madera también se usa sólo para mástiles.

El pao ferro o “pau ferro” es un árbol exótico proveniente de Brasil y Bolivia cuyas características la hacen excepcional para la construcción de diapasones de guitarras y bajos. Es una excelente madera, densa, compacta y dura, lo que la hace rápida, suave al tacto pero sobre todo duradera. Un diapasón hecho de Pao ferro aguantará durante años todo el maltrato que tus cuerdas le harán sufrir. Es también una gran elección si lo que estás buscando es un mástil sin trastes. Sin embargo, no es sólo un material resistente, sino que en muchas ocasiones tiene una veta impactante con variaciones de color que van desde el tostado claro al marrón casi negro, y en algunas ocasiones hasta se pueden encontrar piezas con toques amarillos o morados.

Su sonido es similar al del palisandro (de hecho en algunos sitios se la denomina palisandro boliviano aunque no sea palisandro). Sin embargo, es algo más brillante que esta madera, pero algo más cálida que el ébano. Además de que es más dura que estas otras dos maderas. Su resistencia hace que no necesite de ningún acabado. Esta madera también queda muy bonita si se usa para la parte de atras y los lados de guitarras acústicas o clásicas. También queda bonita si se usa para la tapa de una guitarra hecha de otro material.

No son pocas los instrumentos que tienen diapasones de pao ferro. Por ejemplo, la stratocaster signature de Stevie Ray Vaughan, entre muchas otras.

Stratocaster de Stevie Ray Vaughan

Cuerpos Telecaster

La Telecaster es una de las guitarras míticas del mundo de la música. Fue la primera guitarra eléctrica de cuerpo sólido en triunfar en el mercado y su popularidad se ha mantenido desde su creación en 1949 hasta nuestros días.

La Telecaster fue creada por Leo Fender cuando vio que los guitarristas de la época se estaban machacando la cabeza para conseguir un mayor volumen en sus instrumentos semi-sólidos, pero la mayoría seguían prefiriendo el sonido de estos instrumentos al de los eléctricos. Sin embargo, a mediados de los 40 Leo Fender construyó un instrumento sólido para hacer una prueba de unas pastillas. Este instrumento tenía un sonido brillante y con mucho sustain y empezó a interesar a los guitarristas por lo que Fender se puso a investigar y descubrió la cantidad de ventajas que un instrumento eléctrico de cuerpo sólido podría llegar a tener. Así, en el 49 sacó al mercado la Telecaster (llamada en un principio Broadcaster pero que no se pudo comercializar bajo ese nombre por cuestiones de patentes de otras marcas).

En un principio, la guitarra sólo tenía una pastilla en la posición del puente, aunque tenía la opción de añadirle otra en la posición del mástil. Esta combinación de dos pastillas single coil se popularizó rápidamente y se convirtió en el icono del blues y del rock que es hoy en día la Telecaster. De hecho, se trata de la guitarra favorita de alguno de los reyes del rock clásico Bruce Springsteen o Keith Richards de los Rolling Stone.

Fender Telecaster Estadounidense con cuerpo de fresno

Pedales multiefectos

A la hora de buscar un sonido en concreto para tu guitarra o bajo es fundamental plantearse no sólo que tipo de instrumento quiere uno tener, sino el equipo a través del cual haremos que suene ese instrumento, es decir, el amplificador y los efectos, si es que queremos añadirle algún efecto a nuestro sonido.

Será mucho el tiempo que tardaremos en descubrir qué nos gusta, cómo nos gusta y a qué nivel nos gusta en lo que a efectos se refiere. Sin embargo, no hay que desesperarse a la primera que algo por lo que teníamos mucha ilusión resulta que no da los resultados que queríamos o que directamente no es lo que estábamos buscando. Para evitar estas pérdidas de tiempo yo recomiendo que se pruebe primero con algun pedal multiefectos al que podamos dedicar bastante tiempo. En estos pedales vienen incluidos efectos de todo tipo: flangers, chorus, wah, delay, distorsión… y con ellos podremos hacernos una buena idea de cómo suena cada cosa y de si lo queremos para nuestro sonido o no. Algunos llegarán a la conclusión de que lo de los efectos no es para ellos, otros descubrirán que lo que quieren es tener todos los efectos del mundo porque son divertidísimos.

Personalmente recomiendo pedales multiefectos marca Boss y en concreto el ME-50 para guitarra y el ME-50B para bajo. Tienen una buena respuesta a la señal, los efectos que vienen incorporados suenen muy bien y tiene muchísimas posibilidades para darnos horas y horas de entretenimiento musical. Pero sobre todo, y de lo más importante, es que son fáciles de usar y no tendrás que pasarte horas leyendo ningún manual.

Pedal multiefectos para bajo Boss ME-50B